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Si bien se supone que fueron los Hunos los que inventaron hace siglos las botas en los balcanes y la estepa del Asia Central, estos pueblos nómadas desarrollaron entorno al siglo IV d.C únicamente un accesorio rudimentario, una especie de zapato o botín con polainas. Pero fue en Andalucía donde se declinó la forma y función de las botas camperas como las conocemos hoy en día.

Además de los Hunos, los visigodos, que entraron en España entorno al año 409 d.C., también utilizaban diversos tipos de ropa interior evolucionada así como unos «pedules» o botines abrochados con cintas. En plenos siglos XVIII y XIX, se consolidó el uso de las botas de cuero para las labores del campo en el sur de España, del mismo modo que los zuecos fueron sus equivalentes en Galicia u Holanda.

Y es en Valverde del Camino, Huelva, donde ya en el siglo XX se ha asentado el mayor gremio de botas camperas del mundo. Es un tipo de bota con poco tacón, hecha en piel de ternero e inicialmente cosida a mano. Actualmente, más de 350 fabricantes sacan adelante unos 400.000 pares de botas que se venden desde Nueva York a Londres o de Cuba a Uruguay.

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