Llegó Berlín y se repitió la historia de Cannes: Gloria para Antonio y dolor para Pedro. Los 32 Premios EFA nos dejan un sabor demasiado agridulce y una cara de lo más “eurovisiva”. Hemos quedado bien en la foto y tal, pero no hemos ganado. Y la historia, incluida la del cine, solo recuerda a los ganadores. Lo que pasó, básicamente, es que nuestros favoritos no eran los de los académicos, y las nominaciones de Pedro se las “birló” La favorita (Lanthimos se llevó Mejor Director), y Retrato de una mujer en llamas (Sciamma se llevó el Mejor Guion).

Nos quedamos con Antonio, que conectó con Berlín desde su teatro en Málaga, lo que demuestra hasta qué punto llega su compromiso con el oficio y con el gremio. Emocionado y con la presión de alzar el telón en apenas diez minutos, definió su encuentro con Pedro Almodóvar como “un milagro que me sucedió en mi vida”. Y a renglón seguido añadió: “Me ha dado la oportunidad de alguien que no sé si es él pero se le parece mucho”. Tal vez por eso, porque todo sabemos lo que de sí mismo ha volcado Pedro en el personaje de Salvador Mallo que encarna Banderas, por lo que tan injusto nos parece lo que pasó en Cannes y ha pasado en Berlín y qué ha hecho Pedro para merecer esto.

Mención especial para la Mejor Dirección Artística para Antxón Gómez por recrear el particular universo almodovariano. Pero bueno, seamos positivos: tampoco somos Polanski y su El oficial y el espía, que se fue de vacío, ni Bellocchio y su El traidor, que más de lo mismo… Y oye, después del premio a Mejor Actor de la Asociación de Criticos de Nueva York, este EFA posiciona a Antonio en el que a buen seguro es su gran objetivo, sino vital, si profesional: ganar el Óscar. 

Y como el que no se conforma es porque no quiere, la sorpresa positiva fue Buñuel en el laberinto de las tortugas, que ganó el EFA a la Mejor Película de Animación. Subió Salvador Simó, su director, a recogerlo y poco más, porque la emoción lo paralizó más allá de dar los preceptivos agradecimientos al equipo técnico. Tiene un mérito extraordinario por tener un presupuesto sensiblemente menor al de sus competidoras. Como en el caso de Antonio, es un gran empujón para conseguir entrar en los Globos de Oro, un sueño hoy un poco más cercano. Además, es el segundo consecutivo para la animación española tras Un día más con vida, de Raúl de la Fuente y Damian Nenow. Gloria a un género que, pese a sus condicionantes de producción, nos está dando las mejores alegrías internacionales.

La invitada sorpresa fue La favorita. Arrasó: la película fue considerada la Mejor Película; la Mejor Comedia; Yorgos Lanthimos se llevó el premio al Mejor Director y Oliva Colman el de Mejor Actriz; más cuatro premios técnicos… ocho en total. Curioso, porque aun siendo una película de 2019, ninguno contábamos con ella. Así de caprichosa es la memoria y así es el efecto que tienen los Óscar en nuestros cerebros. Esa memoria sobre la que tan bellamente reflexiona Pedro Almodóvar en Dolor y gloria y que olvidaron los académicos a la hora de votar.

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