Andrés Sardá, uno de los grandes diseñadores del mundo del diseño y de la moda falleció este domingo en Barcelona, a los 90 años, según ha confirmado este lunes su familia y su agencia de comunicación.

Más que un simple creador, Andrés Sardá fue una mente pensante del mundo de la moda. Un hombre que, de la nada, creó un ideario de prendas como no se había hecho en España hasta el momento. Sardá fundó una compañía homónima de lencería y baño en los años sesenta, innovó como pocos en los setenta y construyó un imperio que, gracias a sus hijos, le ha sobrevivido. El modisto llevaba dos décadas lejos de las pasarelas.

Sardá logró fama y fortuna creando y vendiendo —dentro y fuera de España— ropa interior femenina como no se había visto hasta entonces en el país. Pensó en el diseño, en el lujo, yendo más allá del aburrimiento y la falta de imaginación en el franquismo, viendo más que lo “puramente funcional, como sucedía hasta entonces”, como explicó él mismo a EFE.


Desfile de Andrés Sardá celebrada el 7 de julio de 2019 en Madrid.



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Desfile de Andrés Sardá celebrada el 7 de julio de 2019 en Madrid. CORDON PRESS

Sin embargo, no empezó diseñando las bragas, sujetadores y corsés que le hicieron famoso y con los que cúbrió a Victoria Abril o Lady Gaga, sino mantillas. Una de ellas la llegó a vestir todo un icono de la moda como Jacqueline Kennedy, que llevó una blanca a una corrida de toros en La Maestranza de Sevilla en 1966. Entonces este ingeniero industrial nacido en el seno de una familia con gran arraigo en el textil llevaba cuatro años con su empresa, que pronto dio el salto a la lencería. Y de ahí, a principios de los setenta, al baño.

“Fue un visionario”, asegura Nuria de Miguel, directora de la pasarela Mercedes Benz Fashion Week Madrid, a EL PAÍS, “y tuvo muy claro que la modía podía estar en la ropa interior, en algo que podía hacer sentir bien desde dentro”. Además, De Miguel destaca cómo Sardá fue “un pionero en el tratamiento de los tejidos: náilon, lycra, teflón… Lograba la comodidad y la elegancia. Es una figura imprescindible en la moda española”.

De Miguel, directora de MBFWM desde el pasado mes de junio, también ha querido tener unas palabras con Sardá en sus redes sociales: «Recibo con profunda tristeza el fallecimiento de Andrés Sardá, una figura imprescindible en la historia de la moda española. Fue un visionario al introducir el concepto ‘moda’ en la lencería femenina. Comenzó a desfilar en […] septiembre de 2000, donde su marca sigue hoy en día participando, demostrando siempre su maestría y buen gusto». De Miguel también ha querido poner en valor la continuidad de la firma: «Su hija Nuria Sardá es una magnífica continuadora del legado de su padre, sabiendo evolucionar con acierto la marca según demandan los nuevos tiempos».

«Él fue quien introdujo la lencería en nuestra pasarela», escriben los responsables de la Semana de la Moda de Madrid en una nota de despedida en su página web. «Desde septiembre de 2000 participó de forma continuada en Pasarela Cibeles, hoy Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Te echaremos de menos, Andrés. Siempre estarás en nuestros corazones».

Perteneciente a una familia con un fuerte arraigo en el sector textil catalán, Andrés Sardá revolucionó la ropa interior y de baño de la mujer española con una fórmula que aunaba diseño y comodidad, y que consiguió alzar su firma como una de las más internacionales de todos los tiempos.

El diseñador buscó «tejidos más suaves, las formas más ligeras y los colores más fascinantes», como han explicado desde su agencia de comunicación, para desarrollar sus prendas, y fue uno de los pioneros en el uso de fibra de lycra para ropa interior.

“Andrés Sardá era un hombre brillante y generoso con sus compañeros, que apostó siempre por la marca España, por realizar proyectos comunes y trabajar en equipo para llevar la moda española fuera de nuestras fronteras”, explicaba ayer el director de la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME), Modesto Lomba, en una nota difundida por la misma. “Pude tratar muy de cerca a Andrés, vivimos los primeros años de ACME. Eran momentos convulsos para la moda española en los que siempre demostró ser un gran compañero”, aseguraba Lomba.

Su empresa fue conocida y reconocida dentro y fuera de España. En 2005 le otorgaron el premio del Salón Internacional de la Lencería de París y entonces animó a la moda española “a esforzarse, a salir más al extranjero”. En 2015 recibió el Premio Nacional de Diseño de Moda. Entonces él, enfermo, decidió delegar la recogida del galardón en su hija, Nuria Sardá, directora creativa de la firma desde 1998. Ella es la continuadora del legado textil de los Sardá.