En la moda no cabe todo el mundo. No por ahora. Un reciente informe que analiza la diversidad en las pasarelas más importantes destaca que las modelos son cada vez más variadas en cuanto a razas y edades, pero que las marcas suspenden a la hora de mostrar géneros y tallas que se salgan de los estándares. 

Según el reporte creado por el portal The Fashion Spot, «las apariciones de modelos transgénero y de género fluido han bajado, así como las de tallas grandes». Por otra parte, «los modelos de más de 50 años han crecido en popularidad y, en general, la representación de razas se ha incrementado gradualmente».

Hace cinco años, mientras hablaban de movimientos de diseñadores y claves de las tendencias de la temporada, The Fashion Spot decidió parar un segundo y pensar. Pensar si la tan cacareada diversidad de la que presume la moda, que suele denominarse a sí misma como una industria adelantada y en la que todo el mundo puede encontrar su hueco, era tal. Primero comenzaron por las agencias de modelos de Nueva York para después pasar a analizar algunas campañas de moda, las portadas de las publicaciones especializadas más importantes, las pasarelas de su ciudad y ahora, una docena de temporadas después, plantearse el reto con las más importantes, además de esa: Milán, París y Londres.

Para sacar estas conclusiones han analizado 221 desfiles y a 7.300 modelos de los shows de otoño-invierno 2019 de Nueva York, Londres, Milán y París. En ellos, el 38,8% de los maniquís eran de una raza distinta a la blanca, lo que supone doblar el 17% de los de primavera de 2015, cuando empezaron con su monitorización. La de Nueva York es la pasarela más diversa, con un 45,8% de modelos de otras razas; la de Milán la menos, con un 31,8%. De hecho, en todos los desfiles de las otras tres ciudades hubo al menos un modelo que no fuera blanco, excepto en uno: el de la milanesa Daniela Gregis, sin perfiles diversos.

La modelo Ashley Graham, en el desfile de otoño-invierno de Christian Siriano en Nueva York el pasado febrero.


La modelo Ashley Graham, en el desfile de otoño-invierno de Christian Siriano en Nueva York el pasado febrero. CORDON PRESS

Las apariciones de modelos de tallas «no normativas», como las denominan, han sufrido «un ligero retroceso»: son solo el 0,69%, y han pasado de 54 a 50 (aunque solo 13 de ellas en Europa), y de aparecer en 18 desfiles a hacerlo en 15. En cualquier caso, es un avance respecto a 2015, cuando solo fueron 14 modelos y únicamente trabajaron en Nueva York. Sin embargo, la Semana de la Moda de Milán en 2019 no tuvo ni a un maniquí de talla mayor que la media de la pasarela.

Los modelos transexuales (solo 32) y de género no binario (24 en total) solo suponen el 0,77% de las apariciones de pasarela, una importante bajada respecto a los desfiles anteriores, de primavera 2019, con 91 modelos. Sin embargo, como destaca el informe, también cabe reseñar que cada vez ocupan un lugar más destacado en pases más importantes. Nueva York, como suele ser habitual, es la ciudad donde tienen más trabajo; Milán, la que menos. Además, en las pasarelas europeas tiende a contratarse más a modelos de género no binario que transexuales.

Las menos representadas en las pasarelas son, en cualquier caso, las mujeres de a partir de 50 años: pese a que su popularidad ha aumentado, solo hubo 36 modelos (un escasísimo 0,49%) en todos los desfiles. Ya es más que hace año y medio: en los desfiles de primavera de 2018 solo fueron 13.