Sería demasiado fácil pensar que Christian Louboutin, diseñador de zapatos de lujo, es tan altivo como sus codiciados stilettos de suela roja, que elevan a las más atrevidas hasta 12 centímetros del suelo. Pero nada más lejos de la realidad. El diseñador francés es un hombre amable, sencillo y a quien le encanta hablar. Pero no habla por hablar, sino de lo que conoce, que no es poco porque le apasiona viajar. El miércoles estuvo en Barcelona para la fiesta de inauguración de su primera tienda, en el paseo de Gràcia, que abrió en marzo de 2018. Demostró conocer muy bien la capital catalana, y otras partes de España, como Andalucía o Castilla. Durante una década de su juventud, pasó veranos en Cadaqués (Girona), tiempo que aprovechó para conocer la capital catalana. Así que recomienda visitar el parque Güell, por la mañana, cuando la luz más clara del día lo inunda todo, y le parece muy interesante el Museo Egipcio de Barcelona, que considera casi el mejor del mundo en la materia.

A pesar de crear los zapatos de mujer más deseados, Louboutin es un señor normal, que no duda en andar por el bullicioso paseo de Gràcia, entre multitud de turistas, desde el hotel Majestic hasta su boutique, para hacer las fotografías para este reportaje. Una vez allí, saluda afectuoso y con una sonrisa a clientes y empleados, que le responden visiblemente emocionados. Delante de la puerta, se extiende una alfombra roja, del mismo tono que sus famosas suelas. Es también el mismo rojo de la moqueta que cubre el interior de la boutique, que unas horas más tarde inaugurará junto a clientes e invitados. Entre ellos, actores como Hiba Abouk, Natalia Sánchez, Eduardo Casanova o Carles Francino, el chef Raül Balam, o los influencers Miranda Makaroff o Alex Domenech.

El establecimiento, el segundo en España después de la tienda de Madrid, está diseñado por la interiorista Laura González. Aunque él mismo se encargó de idear el interior de su primer comercio, que abrió en París en 1991, es algo que ya no puede afrontar ahora que tiene 160 alrededor del mundo. Pero le sigue gustando supervisar los detalles. Su pasión por la artesanía y la mezcla de materiales y texturas se refleja en cada rincón, especialmente en recursos decorativos como las molduras en forma de cuerda, las estanterías tapizadas de terciopelo, y la apuesta por el color, del rojo del suelo al rosa empolvado de algunas estanterías, o al verde y el azul, creado a modo de guiño al techo enrejado del parisino Palais de las Porte Dorée. El interiorismo hace honor a una “tienda española que tira un poco a latina”, señala Louboutin.

Destacan en la tienda diferentes modelos de Pigalle, los zapatos más clásicos de la firma, en distintos colores y estampados, como un par de esta temporada que representan el arcoíris, con sus 10 centímetros y la sempiterna suela roja. Sus precios van desde los 500 euros hasta los casi 3.000 euros que cuestan un par de Pigalle Follies, totalmente recubiertos de cristales Swarovski incrustados a mano.

Un rincón de la tienda barcelonesa de Christian Louboutin.


Un rincón de la tienda barcelonesa de Christian Louboutin.

Aunque sea conocido por sus tacones de aguja para elevar a lo más alto los looks de fiesta, Louboutin también diseña zapatos para andar cómodamente por cualquier terreno. Desde las estanterías, piden atención los zapatos planos, como las sandalias Spetsos, con tela de seda firmada por Liberty London, con motivos florales inspirados en la obra del pintor Raoul Dufy; o zapatillas deportivas, que con su firma se convierten en piezas de un lujo comodísimo, como las Krystal Sock Donna, de aspecto vanguardista con neopreno negro y recubiertas de cristales. U otras tan personales como las Vieira Spikes, un modelo con suela de goma y recubiertas de crepé de satén, con un estampado que se basa en fotografías y dibujos que representan la vida de Louboutin.

Le gusta idear sneakers, confiesa, un proceso que compara “con diseñar un coche”. “No me fijo en la forma del pie ni busco el lado sexi, sino que todo recae en el motor”, relata. Además, no piensa ni en un hombre ni en una mujer, con las zapatillas da igual el género. Eso sí, él prefiere calzarse unos mocasines. “Soy un poco perezoso”, admite, y cuenta que con su ajetreada vida, los mocasines le resultan más cómodos, ya que se ponen y se quitan más fácilmente.

Además de calzado, tanto para mujer como para hombre, también diseña bolsos y accesorios. Uno de los más vistosos de la nueva temporada es el Portugaba, voluminoso, creado con técnicas tradicionales portuguesas, una tierra que adora y donde pasa largas temporadas. Esta pieza es una oda a Portugal, un bolso tejido a mano, con flecos de lana, bordados multicolores y un forro de lino estampado con tradicionales azulejos de cerámica azul.

Creció rodeado de mujeres, con tres hermanas mayores y una madre muy presente, y siempre se ha sentido muy cómodo en compañía femenina.Además, afirma que las mujeres también se sienten a gusto con su compañía. Es una cuestión de admiración, seguramente mutua. Aunque algunas puedan pensar lo contrario, porque la altura y la forma de los stilettosno convence a todas ellas, Louboutin asegura que diseña zapatos para empoderar a las mujeres. Le parece maravilloso el poder que tienen unos tacones para realzar un estilismo, una silueta. “Los zapatos pueden cambiar la forma de andar de una mujer, la manera en que se mueve, pueden crear magia, ilusión y deseo, y esas son las cosas que amo”, afirma. A menos de 12 centímetros, Christian Louboutin es un diseñador con los pies en la tierra.