Si hace poco más de un mes fue la prometedora estadounidense Katie Swan la que confesaba que el tenis le llegó a dar miedo, esta vez fue la española Paula Badosa la que lo hizo público uno de sus peores episodios dentro de este deporte en una entrevista concedida a LaLigaSports. No son casos puntuales ni aislados. A la cima del tenis llegan muy pocos y fuera del top 100 existen muchas historias similares a la de la catalana. 

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La tenista confesó que pasó por momentos de depresión y que tuvo que ser atendida por profesionales para superarlo. «Pasé por momentos de ansiedad y depresión. Estuve con especialistas para que me ayudaran a salir de allí. No tenía ganas de nada, ni profesional ni personalmente. Pierdes la ilusión de hacer muchas cosas y sobre todo perdí la ilusión de jugar al tenis. No disfrutaba nada. Sentía una presión, una obligación y unos medios que me hacían… No quería entrar en pista. No quería competir», dijo la actual 116 del ranking WTA.

Badosa admite, durante la citada entrevista que se emitió este viernes, que tuvo que readaptarse para superar la situación. «La forma en que yo vivía para el tenis no era la adecuada. El estilo de vida tuve que cambiarlo en pequeños detalles como la alimentación, entrenar cada día bien… Parece fácil, pero cuando teines cosas en la cabeza que no son las que te tocaría, no entrenas tan bien, no comes tan bien… Pasas por momentos de ansiedad, miedos, cosas emocionales que te hacen distraerte más».

XAVIER BUDÓ, CLAVE EN EL CAMBIO

El principio del cambio definitivo también llegó cuando decidió empezar a trabajar con Xavier Budó, exentrenador de Carla Suárez, y un especialista en la materia. No solo por sus conocimientos sobre el tenis, sino por los valores que transmite fuera de las pistas.  «Tener a alguien que cree tanto en tí al final también te hace creer mucho más en tí. Te da esa fuerza para avanzar. Me dijo las cosas muy claras, muchas verdades que a mucha gente no le gustaría escuchar. Me puse a trabajar, a picar piedra y a escuchar lo que me decía porque tenía muchísima razón en todo», confiesa.

El propio Budó admite que se encontró a Badosa como «un juguete roto», pero que le vio el potencial suficiente para superar los problemas y convertirse en una tenista profesional. «Creía muy poco en ella, estaba en un túnel muy oscuro. Tuvimos una charla y yo le recordé lo que ya le dije años atrás: lo buena que era y sobre todo el proceso que requería llegar a cumplir esos sueños. Le dije: ‘al final, el personaje se come a la persona'», explica el programador . «Estamos en una sociedad en la que el éxito es ganar y el fracaso es perder. Si ganas, tienes 15.000 ‘likes’ en instagram y todo el mundo es amigo tuyo. Si pierdes, pareces un fracasado», relata el entrenador.

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