Hace un tiempo, en una entrevista concedida al magazine cultural Jot Down, contaba Álvaro Arbeloa una anécdota que resulta muy útil para comprender su paso por el Real Madrid y su peso específico en el vestuario blanco. Sucedió en Innsbruck, durante una de sus primeras concentraciones de pretemporada con el primer equipo, cuando los grandes clubes todavía se tomaban tan en serio la preparación como los balances económicos y los selfies con niños chinos. Al salir del gimnasio, uno de los preparadores ordenó dar un par de vueltas al campo de entrenamiento antes de irse a la ducha y junto a otros productos de la cantera blanca se puso Arbeloa a trotar sin demasiada tensión, momento en que Raúl los sobrepasó como un caza del ejército y dejó un aviso para navegantes que jamás se le olvidaría al todavía capitán: “Si fuese por mí os ibais todos de vuelta a Madrid”.

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Fuente: El País – Deportes