Se calcula que las vacunas contra el coronavirus evitaron casi 20 millones de muertes durante su primer año de existencia. No es fácil calcular la cantidad exacta de fallecimientos por covid-19, ni el número de vidas salvadas gracias a las vacunas. Para ello, habría que comparar un mundo en el que todos sus habitantes estuvieran inmunizados y otro con el escenario opuesto. Pero tres investigadores de la Escuela de Salud Pública la Universidad de Yale (Connecticut, EE UU) se han querido aproximar a este cálculo comparando las tasas de exceso de mortalidad en dos estados norteamericanos antes y después de la pandemia y la afiliación política de las víctimas. ¿El resultado? Las vacunas salvan vidas, y la política, también.

Los científicos cruzaron las tasas de exceso de mortalidad entre votantes republicanos y demócratas desde antes de la pandemia (enero de 2018) y hasta finales de 2021, cuando la vacunación ya se había ofrecido a toda la población, y observaron que los conservadores votantes del partido republicano, entonces liderado por Donald Trump, presentaron un exceso de mortalidad superior a la de los demócratas en los estados de Ohio y Florida.

Esta diferencia se mantiene en las distintas etapas pandémicas analizadas, pero se acentúa en la última, a partir de abril de 2021, cuando la campaña de vacunación ya se extendió a toda la población general. En concreto, desde enero de 2018 y hasta principios de 2020, cuando la pandemia era aún una amenaza sobre papel, el exceso de mortalidad entre ambos sectores era similar y en torno al cero. Ya en pandemia y sin vacunas, demócratas y republicanos registraron el mismo exceso de mortalidad en el invierno de 2020-21. En conjunto, de marzo de 2020 a diciembre de 2021, los investigadores calculan un exceso medio de mortalidad un 76% más alto entre republicanos que entre demócratas. Sin embargo, esta brecha se ensancha hasta el 153% a partir de abril de 2021, ya iniciada la campaña masiva de inmunización. 

«Nuestros resultados sugieren que la afiliación a un partido político se convirtió en un riesgo sustancial en Ohio y Florida una vez que las vacunas estuvieron ampliamente disponibles», explican los profesores en el artículo publicado en el National Bureau of Economic Research (NBER). Apuntan asimismo que estas diferencias en los excesos de mortalidad entre republicanos y demócratas se concentran en condados con bajas tasas de vacunación y solo se materializan después de que las vacunas estuvieran ampliamente disponibles.

«Los resultados sugieren que las bien documentadas diferencias de actitudes y aceptación de la vacunación entre republicanos y demócratas ya han tenido graves consecuencias para la gravedad y trayectoria de la pandemia en Estados Unidos. Si persisten estas diferencias en la vacunación por afiliación a un partido político, es probable que la mayor tasa de exceso de mortalidad entre los republicanos continúe a través de las etapas posteriores de la pandemia de covid-19″, advierten.

Los autores, Jacob Wallace, Paul Goldsmith-Pinkham y Jason L. Schwartz, consideran que las vacunas «juegan un importante papel» en la lucha contra la pandemia e indican que los datos obtenidos a través de una muestra de 577.659 personas fallecidas mayores de 25 años en Ohio y Florida no pueden extrapolarse a otros territorios.

«La afiliación a un partido político se convirtió en un riesgo sustancial en Ohio y Florida una vez que las vacunas estuvieron ampliamente disponibles»

Sus conclusiones se alinean con las de otros trabajos como el elaborado por Jeffrey Lazarus, jefe del grupo de sistemas de salud del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación ‘la Caixa’, que ya en noviembre de 2021 señalaba en una investigación publicada en Nature que un nivel bajo de ingresos y la ideología conservadora, pero no el grupo étnico, estaban fuertemente asociados con el rechazo a la vacunación. Para este investigador (también estadounidense pero afincado en España y ajeno al artículo de Yale), el trabajo de sus colegas lanza un mensaje «muy contundente»: «Las personas más en contra de las medidas que funcionan como las vacunas, mueren».

Lazarus explica a 20minutos que existen «datos muy claros» que muestran que no solo la mortalidad afecta más a los votantes republicanos, sino también la morbilidad y los efectos de la covid persistente. En su opinión, «no tiene lógica» que los republicanos, cuando hablan de la pandemia, «se refieran a las libertades individuales para criticar a la ciencia pero, al mismo tiempo, apoyaran a Trump, que fue quien impulsó el desarrollo de la vacuna». 

En España, continúa, aunque ha habido diferencias entre dirigentes políticos autonómicos respecto a las medidas de restricción a aplicar para gestionar la época dura de la pandemia, las diferencias «no pueden ser tan grandes» entre los votantes de cada partido dado que casi el 90% de la población mayor de cinco años se ha vacunado con dos dosis. «Los españoles han hecho bien en vacunarse», resalta.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) preguntó el pasado mes de noviembre de 2021 a las personas que dijeron que no se habían vacunado (el 4,9% de los participantes en la encuesta) por su tendencia política. La mayoría eran hombres, de entre 25 y 44 años, se situaron en la derecha en el espectro ideológico. El partido con más votantes no vacunados era Vox (10,5%) seguido de Unidas Podemos (4,3%), PP (4%) y PSOE (2,1%).