Parece que fue ayer cuando Europa comenzó a discutir sobre la implementación de un cargador común único, pero no. Fue hace más de una década y no ha sido hasta ahora, a punto de terminar 2022, cuando la Unión Europea ha puesto una fecha límite a su implementación. Preparémonos, porque a partir de 2024 (casi) todo será USB-C o, sencillamente, no será.

La fecha clave. Según queda redactado en la ley, a partir del 28 de diciembre de 2024 será obligatorio que todos los dispositivos aplicables implementen puerto USB tipo C para la carga cableada. Se acabaron puertos propios como, básicamente, el Lightning de los iPhone, los cuales, a partir del iPhone 16, estarán obligados a tener USB tipo C. No obstante, ya se ha filtrado que el iPhone 15 será el encargado de estrenar esta tecnología.

A qué dispositivos afecta. La inmensa mayoría de dispositivos de electrónica de consumo tendrán que tener puerto USB-C. Tal y como queda recogido en la norma, el USB-C se aplicará a móviles, tablets, cámaras digitales, auriculares (headset, headphones y earbuds), consolas portátiles, altavoces portátiles, lectores de libros electrónicos, teclados, ratones y sistemas de navegación portátiles.

En 2026, portátiles. Actualmente es raro, aunque no imposible, encontrar puertos propietarios o diferentes a USB-C en los dispositivos mencionados anteriormente. Sin embargo, la cosa cambia bastante en los portátiles. La Unión Europea también ha dado una fecha para la obligatoriedad del USB-C en los portátiles: 28 de abril de 2026, así que los fabricantes tienen año y medio más de margen.

Qué hay de la carga rápida. La Unión Europea también ha dictaminado que en la medida en que los dispositivos puedan cargarse con potencias superiores a 15W, estos tendrán que incorporar la tecnología USB Power Delivery y se tendrá que garantizar que cualquier protocolo de carga adicional permita la plena funcionalidad del USB PD independientemente del dispositivo de carga utilizado. La última actualización de USB PD admite potencias de hasta 240W.