La bióloga marina, Beatriz Ayala —técnico de programa de océanos de WWF–, ayuda a entender la dimensión de la tragedia ocurrida en Australia, donde han fallecido 380 ballenas tras quedar varadas en la isla de Tasmania, y explica cómo se debe abordar un rescate de esas dimensiones.

«Se trata de un acontecimiento lamentable», empieza diciendo la bióloga, quien asegura que desde WWF siguen con atención la evolución de las maniobras de los expertos australianos, deseando que las labores de rescate culminen con el mayor éxito posible para que, inmediatamente después, se pueda comenzar a investigar las causas exactas que lo han producido.

En relación al origen del suceso, Ayala se muestra prudente: «Hay que esperar a las necropsias que habrán de practicarse a los ejemplares que han muerto para determinar la causa del fatal desenlace».

«En esa parte del globo se producen varamientos con relativa frecuencia por un simple cambio en las mareas»

Sin embargo, la científica describe que este tipo de «varamientos en grupo» se produce normalmente por causas naturales, relacionadas con el entorno, o sociales, debido al carácter gregario de unos grupos de animales que destacan por su gran cohesión social. «Estos calderones (que así se llaman las ballenas varadas en la isla de Tasmania) van todos a una».

En el accidente podría haber influido, insiste, factores ajenos a la acción humana. «En esa parte del globo se producen varamientos con relativa frecuencia por un simple cambio en las mareas, que convierte bahías o arenales de poca profundidad en auténticas trampas y hace imposible a los animales el regresar a su hábitat, el mar abierto».

Un lider desorientado

El grupo afectado en Australia llama la atención por su volumen, al contar con casi medio millar de animales. «No suelen encontrarse grupos tan numerosos», explica la experta, «pero sí son animales muy sociales, muy compactos y actúan todos a una. Esa puede ser una de las razones del accidente también».

La bióloga marina y técnica de océanos de WWF España, Beatriz Ayala.
La bióloga marina y técnica de océanos de WWF España, Beatriz Ayala.
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«Los calderones son mamíferos marinos que no están adaptados a vida terrestre. Son de grandes dimensiones, pueden alcanzar 7 metros y pesar dos toneladas y media o incluso tres toneladas»

E indica que los científicos barajan «que algún animal dentro del grupo se haya desorientado, por ejemplo porque estuviera enfermo, y como van todos a una, hayan terminado todos varados».

Las razones por las que un cetáceo se queda atrapado en tierra está en su propio peso. «Los calderones son mamíferos marinos que no están adaptados a vida terrestre. Son de grandes dimensiones, pueden alcanzar 7 metros y pesar dos toneladas y media o incluso tres toneladas. Es una situación angustiosa. Quedan inmovilizados sin posibilidad de regresar a mar abierto. Su propio peso es una verdadera agonía».

La intervención de los expertos, a juicio de la bióloga marina, debe producirse a la mayor celeridad posible y bajo la batuta de expertos veterinarios. «Es precisa una rápida intervención supervisada por veterinarios especialistas en el manejo de este tipo de situaciones para garantizar el éxito de la operación y la supervivencia de los animales que están sufriendo».

«Son animales silvestres que constituyen un riesgo potencial para las personas que puedan acercarse a ayudar con toda la buena intención del mundo»

«Dada la naturaleza y dimensiones de los animales la tarea es muy complicada», agrega, y explica que «existen protocolos de actuación que deben de estar en todo momento supervisados por un equipo técnico especializado en manejo de este tipo de animales.

 «Son animales silvestres que constituyen un riesgo potencial para las personas que puedan acercarse a ayudar con toda la buena intencióndel mundo. Hay que entender que están sometidos a un estrés traumático importante, por eso es preciso, por ejemplo, acordonar la zona y mantener a los ajenos al equipo fuera. Un golpe de una aleta puede ser muy peligroso. Además es necesario evitar ruidos estridentes que puedan sumar más estrés a los animales».

Animales amenazados por la acción humana

Los cetáceos en general son mamiferos marinos mundialmente amenazados por actividades humanas que ponen a diario en entredicho su superviviencia. La técnico de WWF nombra solo algunos de sus riesgos: colisiones con embarcaciones, caza y pesca, ruidos submarinos, basuras marinas, o acoso por mala praxis en embarcaciones de avistamiento de cetáceos.

Los calderones de aleta larga, los varados en Australia en concreto, son una especia protegida por varios acuerdos internacionales. Los hay también en aguas españolas, explica Beatriz Ayala. En Canarias habita su primo de aguas tropicales, aunque hay calderones en otras regiones del Atlántico y el Mediterráneo peninsular. «En el Mar de alborán y el Estrecho de Gibraltar están las mayores poblaciones residentes de todo el Mediterráneo occidental».