Los caballos han sido compañeros del hombre desde hace miles de años. Sin embargo, ¿de dónde vienen? ¿cuáles son sus antepasados? Un estudio genético internacional con participación del CSIC ha llegado a la conclusión de que todos los caballos domésticos actuales descienden de caballos domesticados en las estepas del norte del Cáucaso.  Se cree que, desde ahí, se extendieron a otras regiones de Asia y Europa. Este es un hecho sin precedentes, ya que se desconocía el origen de esta especie tan común en el continente europeo. Los resultados se publican en la revista Nature.

Este trabajo es el mayor estudio genético realizado hasta el momento. En él han participado investigadores de la Institución Milá y Fontanals (IMF) y del Instituto de Arqueología (IAM), del CSIC, junto a científicos del Museo de la Evolución Humana (MEH) o la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), entre otros.

Los investigadores afirman que gracias a este estudio se conseguirá acabar con el eterno debate entre los expertos, que documentan evidencias de domesticación de los caballos en épocas anteriores. El estudio también responde a la incógnita de cómo y en qué momento la domesticación de los caballos se extendió a otros lugares

Para llegar a esta conclusión ha hecho falta un equipo compuesto por 114 instituciones y 162 investigadores especializados en arqueología, paleogenética y lingüística, liderados por el profesor Ludovic Orlando, investigador del CNRS e investigador principal del Proyecto ERC-Pegasus, encargado junto al France Genomique – proyecto Bucéphale, de la financiación de la investigación.

Se secuenció el genoma de 273 restos de caballos en diversas regiones de Eurasia y se comparó con el genoma de caballos domésticos modernos

El estudio ha incluido la secuenciación del genoma de 273 restos de caballos que poblaron diversas regiones de Eurasia en un arco cronológico que se extiende entre los 50.000 y los 200 años a.C. Toda la información genética ha sido secuenciada en el Centro de Antropobiología y Genómica de Toulouse, CAGT y Genoscope. Después, la información se comparó con los genomas de caballos domésticos modernos. 

Extensión del perfil genético en torno al 2000 a.C. 

Gracias a la amplia batería de análisis estadísticos realizados, ha podido constatarse que entre el 2200 y el 2000 a.C. se produjo un drástico cambio en el cual el perfil genético existente en las estepas pónticas comenzó a extenderse más allá de su región de origen, reemplazando en unos pocos siglos a todas las poblaciones de caballos salvajes desde el Atlántico hasta Mongolia.

Orlando ha destacado que el reemplazamiento en la composición genética de las poblaciones euroasiáticas está relacionado con diferencias genómicas entre este nuevo tipo de caballo y caballos de poblaciones que han desaparecido. Orlando cree que »este nuevo tipo de caballo procedente de las estepas del norte del Cáucaso tenía un comportamiento más dócil y, por otro lado, una constitución más robusta en el esqueleto vertebral”. Los investigadores defienden que la fuerza de estos caballos fue determinante en el momento en que empezaron a viajar por Eurasia, lo que provocó su migración a otros lugares.

Pablo Librado (CNRS), por su parte, relaciona la extensión de este caballo por Asia con la difusión de las lenguas indoiranias y la aparición de carros. No obstante, cuando las poblaciones indoeuropeas migraron desde las estepas al corazón de Europa en el tercer milenio a.C., no se observa que este caballo fuese vector de la expansión. Frente a estos resultados, Librado ve imprescindible ‘‘relacionar la historia genética de los animales con las migraciones humanas y los contactos interculturales». 

El caso de la Península Ibérica

La Península Ibérica es un caso a destacar en este estudio, ya que en el territorio se han encontrado los restos de caballo más extraños de encontrar y ya se habían llevado a cabo estudios anteriores en el terreno. Entre los yacimientos de la península ibérica que se han estudiado, destacan Casas del Turuñuelo en Badajoz y Cova Fosca en Castellón. Cova Fosca fue excavada por Francesc Gusi y Carmen Olaria. Olaria, catedrática de Prehistoria de la UJI y coautora de este estudio, quedó impresionada por los resultados: “Pudimos identificar restos de caballo en niveles del Neolítico antiguo, un taxón muy raro de encontrar en los yacimientos ibéricos de esta época”.

En Cova Fosca los científicos encontraron un linaje único que en la actualidad aparece en muy pocos caballos

J.L. Arsuaga, director científico del MEH, catedrático de Paleontología UCM y coautor de este estudio, confirma esa idea: “En Cova Fosca encontramos un linaje mitocondrial único y exclusivo de Iberia que en la actualidad aparece en muy pocos caballos, todos ibéricos o de origen ibérico.” El científico afirma estar satisfecho tras haber desvelado los secretos enterrados de Cova Fosca. 

Sacrificio masivo de équidos en Turuñuelo

Casas del Turuñuelo es uno de los descubrimientos más impactantes de la arqueología peninsular de los últimos años. Sus excavaciones se desarrollan bajo un proyecto dirigido desde el IAM-CSIC y están siendo codirigidas por Esther Rodríguez González y Sebastián Celestino, también investigadores del IAM-CSIC. Los investigadores relacionan el Turuñuelo con el primer milenio a.C. y la cultura de los Tartesos. Allí, los científicos quedaron maravillados tras hallar la  mayor hecatombe documentada hasta la fecha en un yacimiento de la protohistoria mediterránea. Esther Rodríguez añadió que »hay una gran cantidad de équidos que se han diferenciado en el patio de este lugar».

Entre las líneas de investigación del proyecto Construyendo Tarteso, destaca el estudio genético de estos équidos sacrificados, del que se encarga Lira Garrido (UEx/Centro Mixto UCM-ISCIII) y coautor de este estudio. Este estudio ha afirmado lo que en estudios anteriores se vaticinaba, ya que Orlando y su equipo descubrieron hace tiempo que en la península ibérica se desarrolló un linaje genómico ahora extinto y muy diferente del resto de linajes de caballos euroasiáticos antiguos y modernos descritos hasta la fecha. Sin embargo, aún quedan múltiples incógnitas por resolver. Orlando espera descubrir en un futuro el origen evolutivo de este linaje y las causas que llevaron a su desaparición. Sin embargo, el investigador se siente orgulloso por haber conseguido identificar en Cova Fosca »una de las evidencias más antiguas de este linaje extinto» y que el Équido 4 del Turuñuelo era, sin embargo, »descendiente de este nuevo tipo de caballo que se distribuyó tan rápidamente por el mundo conocido hace alrededor de 4000 años”. Solo estudios futuros podrán desvelar más secretos enterrados en las tierras de Eurasia.