Hace apenas unas semanas que nos pusimos a los mandos del Mobilize Limo, la propuesta exclusivamente eléctrica que Cabify y Renault han puesto en marcha en Madrid. En un movimiento parecido, Cabify suma dos vehículos de hidrógeno, tras llegar a un acuerdo con Toyota y Enagás.


El anuncio llega después de un acuerdo a tres bandas entre Cabify, Toyota y Enagás. La primera de ellas utilizará dos Toyota Mirai en su flota de Vector y se podrán reservar mediante Cabify ECO, un espacio que, de momento, está reservado exclusivamente para empresas.

De momento, habrá dos Toyota Mirai disponibles en las calles madrileñas, pero el acuerdo contempla la cesión mediante renting de un total de 14 unidades de este modelo. Pasados cuatro años, los vehículos volverán a las manos de Toyota, que tendrá que decidir qué hace con ellos.

Por su parte, Enagás ofrecerá su hidrogenera de la Avenida de Manoteras para la recarga de los tanques de hidrógeno de los VTC. Este espacio de recarga es el único punto público de España que funciona con una presión a 700 bares, lo que permite una autonomía de 650 kilómetros en el caso del Toyota Mirai. A 300 bares, como funcionan el resto de estaciones españolas, la autonomía cae por debajo de la mitad.

El coche de hidrógeno en España

Que Cabify pueda llegar a sumar hasta 14 coches de pila de combustible a su flota de Vector va más allá de la anécdota. Hay que tener en cuenta que el respaldo a este tipo de vehículos es tan pobre en nuestro país que en España son auténticos unicornios con ruedas.

De hecho, en 2021 se matricularon siete vehículos que utilizaban esta tecnología. En 2020 fueron cinco. Y es que, en España, apenas cinco puntos repartidos por todo el territorio nacional tienen disponible una hidrogenera. Y algunos de ellos son privados o hace falta permiso para hacer uso del mismo, como el que tiene Toyota en unas instalaciones cercanas a Madrid.

Para hacernos una idea mejor, en Alemania ya cuentan con un centenar de espacios donde recargar hidrógeno. En Francia hay otros cincuenta puntos, por lo que el Grupo Stellantis está decidido a entrar en estos mercados con sus vehículos de reparto y de transporte de mercancías.

La gran ventaja del vehículo de pila de combustible es que, en la práctica, funciona mediante electricidad y sólo expulsa vapor de agua por el tubo de escape. El problema es la dificultad para transportarlo. Las particularidades propias del hidrógeno (es 14 veces más volátil que el aire) hacen que su infraestructura sea muy costosa. De hecho, en nuestra visita a la fábrica de Stellantis en Rüsselsheim comprobamos que su precio es el mismo que del diésel.