Carlos Fuentes tenía 30 años cuando debutó con La región más transparente. Mario Vargas Llosa, 26 cuando publicó La ciudad y los perros. Desde que eso pasó en 1958 y 1962 respectivamente, ninguna generación de América Latina ha dejado de medirse con el rasero del boom, un fenómeno que empezó poniendo el Nuevo Mundo en el mapa de las letras universales y a punto ha estado de borrar de ese mapa todo lo no tocado por su onda expansiva.

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Fuente: El País – Cultura