El juicio por corrupción y tráfico de influencias contra el expresidente francés Nicolas
Sarkozy se reanudará el próximo lunes,
después de que este jueves el tribunal rechazara la demanda de aplazamiento por motivos de salud formulada por otro de los acusados.

(En contexto: Aplazan juicio por corrupción contra Sarkozy por enfermedad de acusado)

Tres días después de la apertura oficial del proceso el pasado lunes, los jueces estudiaron las conclusiones del examen médico que ordenaron entonces al exmagistrado Gilbert Azibert, que había solicitado un aplazamiento de las vistas a causa de su delicado estado de salud y de la pandemia de coronavirus.

La presidenta del tribunal señaló que, a la vista de esas conclusiones, Azibert, de 73 años, es apto para comparecer en persona, aunque ordenó que sea sometido a una vigilancia sanitaria particular.

Azibert fue el único de los tres acusados que no estuvo presente en el tribunal, al que sí acudieron por segundo día Sarkozy y su abogado de toda la vida, Thierry Herzog.

(Lea aquí: Sarkozy, al banquillo de los acusados por corrupción)

Los abogados de Paul Bismuth, cuyo nombre fue utilizado por el abogado de
Sarkozy para abrir una línea telefónica con el objetivo de despistar a la policía, anunciaron que se retiran como acusación particular del caso.

Sarkozy, de 65 años, es el primer expresidente francés que se sienta en el banquillo de los acusados. Su antecesor en el cargo Jacques Chirac evitó hacerlo en 2011 por su delicado estado de salud, cuando un tribunal juzgó un caso de financiación ilegal de su partido cuando era alcalde de París, proceso que le valió una condena.

Chirac y Jospin

El expresidente francés Jacques Chirac nunca compareció ante la corte por su salud, lo que convierte a Nicolas Sarkozy en el primer expresidente en estar en el banquillo de los acusados.

Foto:

Archivo: Gerry Penny. Efe

Nueve años más tarde, Sarkozy no ha podido evitar que la acusación de corrupción y tráfico de influencias llegue hasta el tribunal, lo que le augura varias sesiones delante de los jueces, con el consiguiente deterioro de su imagen.

(Lea también: Sarkozy será juzgado por corrupción y tráfico de influencias)

El hombre que dirigió Francia entre 2007 y 2012, retirado de la primera línea política desde 2016 pero con mucha influencia entre los conservadores franceses, está acusado de haber prometido interceder en la promoción de Azibert a cambio de favores en otra investigación judicial contra el expresidente.

El caso saltó a la luz en las conversaciones entre Sarkozy y su abogado en 2014 a través de teléfonos intervenidos por la policía en el marco de otra investigación, la de la posible financiación por el régimen libio de Muamar el Gadafi de la campaña presidencial de 2007.

En las mismas, Herzog aseguraba que Azibert estaba dispuesto a servirse de su presencia en el Supremo para interceder en otro asunto, el llamado «caso Bettencourt», en favor del expresidente, el cual, a su vez, se decía listo a ayudar a que el magistrado pudiera lograr el puesto en Mónaco que pretendía.

(Además: Sarkozy declara bajo arresto si recibió dinero de Gadafi en su campaña)

Sarkozy y Gadafi

El entonces presidente francés Nicolas Sarkozy (I) reunido con el líder libio Muamar Gadafi (D) en 2007.

Foto:

Maya Vidon. Efe

Sarkozy sostiene que es inocente en la decena de procesos que pesan sobre sus espaldas desde que en 2012 abandonó el Elíseo tras ser derrotado por el socialista François Hollande, lo que levantó su inmunidad como jefe del Estado.

El «caso Bettencourt», donde estaba acusado de haberse aprovechado de la debilidad de la anciana heredera del imperio cosmético L’Oréal para obtener dinero para su campaña de 2007, fue archivado.

El de la financiación libia sigue adelante, aunque el principal testigo, el traficante de armas Ziad Takedine, huido a Líbano de la Justicia francesa, se retractó de las acusaciones contra el expresidente que motivaron la apertura de la investigación.

En marzo próximo está previsto que se juzgue otra investigación sobre el falseo de facturas de actos de su campaña de 2012, el conocido como «caso Bygmalion», en el que Sarkozy afirma que desconocía esos detalles.

EFE

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