Oriente Próximo

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Las negociaciones serán auspiciadas por Naciones Unidas y Estados Unidos actuará como mediador. El secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, califica el paso de «histórico»

La bahía de Naqura vista desde el puesto israelí de Rosh Hanikra.

La bahía de Naqura vista desde el puesto israelí de Rosh Hanikra.
JACK GUEZ / AFP

El Líbano e Israel se han comprometido a emprender conversaciones, bajo la mediación de EEUU y Naciones Unidas, para delimitar sus fronteras, tras décadas de conflicto. Así lo ha anunciado este jueves el presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, quien ha señalado que se trata de «un acuerdo marco y no un acuerdo final» sobre el inicio de la negociación. Israel y el Líbano, que se encuentran técnicamente en guerra, mantienen disputas por sus fronteras marítimas y terrestres.

Las conversaciones serán mantenidas en la base de la ONU en Naqura, situada en la línea de separación entre el Líbano e Israel, conocida como ‘Blue Line’, aunque Berri no ha especificado en qué fecha comenzarán. «Las reuniones serán auspiciadas por la oficina del Coordinador Especial de la ONU para Líbano (UNSCOL)», ha afirmado en una rueda de prensa televisada. «Estados Unidos ha sido solicitado por ambas partes, Israel y el Líbano, para desempeñar el papel de mediador y facilitador para la delimitación de las fronteras marítimas, y está dispuesto a ello», ha añadido el veterano político. Serán, por tanto, negociaciones indirectas en las que las delegaciones hablarán entre ellas por medio de interlocutores de EEUU y de la ONU.

Por su parte, el ministro de Energía israelí, Yuval Steinitz, ha confirmado el inicio de negociaciones. En un comunicado citado por Reuters, Steinitz ha detallado que comenzarán después de la fiesta judía de Sucot, que finaliza el 9 de octubre. «Nuestro objetivo es llegar a una resolución pacífica en cuanto a la delimitación de la Zona Económica Exclusiva entre Israel y el Líbano de modo que beneficie a ambas naciones vecinas», ha declarado.

Esfuerzos diplomáticos

El secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, no ha tardado en dar la bienvenida al principio de acuerdo, calificándolo de «histórico» y afirmando que «es el resultado de casi tres años de intensos esfuerzos diplomáticos» por parte de Washington. El acuerdo «permitirá a ambos países comenzar discusiones, que tienen potencial para dar lugar a una mayor estabilidad, seguridad y prosperidad para los ciudadanos libaneses e israelíes», ha dicho Pompeo.

De celebrarse, sería la primera vez en 30 años que se producen negociaciones civiles entre Israel y el Líbano, que no mantienen relaciones diplomáticas. Israel invadió el Líbano y ocupó Beirut durante la guerra civil libanesa, con el argumento de combatir a las milicias palestinas. Posteriormente mantuvo la ocupación del sur del Líbano hasta el año 2000, cuando retiró a su ejército. En 2006, Israel y Hizbulá se enfrentaron en un nuevo conflicto que duró 34 días. A su término se desplegó al sur del río Litani la Fuerza Interina de Naciones Unidas para el Líbano (Finul, en la que participa un importante contingente español), para garantizar un alto el fuego.

Este nuevo giro diplomático que vive Oriente Próximo se produce justo cuando el Líbano se encuentra inmerso en una grave crisis política, económica e institucional que se ha intensificado por las graves explosiones que devastaron Beirut el pasado 4 de agosto.

Berri ha revelado además que la decisión de iniciar estas negociaciones llega después de que EEUU impusiera sanciones contra uno de sus máximos colaboradores, Ali Hasan Khalil, por corrupción y por financiación al grupo armado Hizbulá -que Washington incluye en su lista de organizaciones terroristas-.

Reservas de gas y petróleo

En juego, las reservas energéticas descubiertas hace una década en aguas del Mediterráneo oriental, frente a las costas de Chipre, Siria, Líbano, Israel y la Franja de Gaza. El hallazgo ha abierto nuevas posibilidades económicas en la región y está provocando realineaciones geoestratégicas. El Líbano ve en estas reservas un gran potencial para enderezar su precaria situación económica, sobre todo tras declararse en bancarrota el pasado marzo.

Según recuerda la agencia Efe, en 2018 el Gobierno de Beirut otorgó licencias de exploración a las compañías petroleras Total (Francia), Eni (Italia) y Novatek (Rusia). Pero de los 10 bloques ‘offshore’ libaneses, tres se encuentran en aguas disputadas con Israel. Las licencias se otorgaron en dos bloques de aguas profundas, y uno de ellos, el llamado Bloque 9, se halla precisamente en las aguas objeto de discordia.

Más tardío que sus vecinos, el Líbano comenzó prospecciones marítimas a principios de este año y proyectaba empezar las perforaciones de gas este 2020. En su comparecencia, Berri ha expresado que espera que la explotación de esas reservas energéticas ayude al país a pagar su deuda, que siendo un 170% de su PIB es una de las más altas del mundo. «Si la demarcación tiene éxito, hay un margen muy amplio, especialmente en lo que respecta a los Bloques 8 y 9, para que sea una de las razones para pagar nuestras deudas», ha afirmado. Israel y el Líbano reclaman cada uno alrededor de 860 kilómetros cuadrados como su respectiva Zona Económica Exclusiva en el Mediterráneo.

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