Elecciones en Francia

Macron podría prescindir de él en la remodelación del Ejecutivo que prepara tras las elecciones municipales

El primer ministro francés Édouard Philippe.

El primer ministro francés Édouard Philippe.
EFE

El primer ministro francés Édouard Philippe ganó ayer las elecciones a la alcaldía de Le Havre (norte de Francia), al imponerse en la segunda vuelta con el 58% de votos a su rival, el comunista Jean-Paul Lecoq. Los resultados son claros», dijo Philippe en Le Havre. El primer ministro agradeció en un breve discurso a los habitantes de esa localidad normanda que hayan votado por su lista y le hayan dado otra vez su confianza.

Pese a anotarse esa victoria local, Philippe no tiene asegurado su puesto al frente del Gobierno nacional. El presidente Emmanuel Macron planea remodelar el Ejecutivo tras las elecciones municipales y se rumorea que podría prescindir de Philippe.

Macron quiere dar un giro social y ecológico a su mandato, con el objetivo de reconquistar al electorado con vistas a las presidenciales de 2022. Para ello, necesita caras nuevas en el gabinete y la prensa francesa especula que Philippe podría caer. Se espera que anuncie los cambios de Gobierno de aquí al 14 de julio, día de la fiesta nacional.

El primer ministro ha compaginado estos últimos meses su candidatura a la alcaldía de Le Havre, una localidad de 172.000 habitantes, con su puesto al frente de Matignon. Su rival -que se ha aliado con una gran parte de la izquierda en la segunda vuelta- le ha echado en cara durante la campaña electoral que el primer ministro pasa demasiado tiempo en París, en vez de preocuparse de los problemas locales.

La legislación francesa no prohíbe a un ministro o a un primer ministro presentarse como cabeza de lista en unas elecciones municipales. El principio de no acumulación de mandatos se aplica sólo a los diputados y senadores, que no pueden ocupar un escaño y ser alcaldes al mismo tiempo. Un ministro puede, en teoría, seguir ocupando su puesto y ser alcalde o presidente de una entidad local a la vez. Pero el Gobierno quiere que, en caso de que un ministro salga elegido alcalde, éste decida si quiere seguir en el Ejecutivo o ponerse al frente del ayuntamiento.

Philippe dijo en enero, cuando anunció su candidatura, que si ganaba los comicios de Le Havre apostaría por seguir al frente de Matignon, siempre y cuando el presidente todavía tuviera confianza en él para ese puesto. Una vez que dejara de ser primer ministro, asumiría la alcaldía.

«Mi objetivo es ser alcalde de Le Havre, rápido. Puede pasar muy rápido. Si pasa muy rápido, estará muy bien», declaró hace una semana a la cadena local France 3 Normandía. Una frase que ha dado mucho que hablar durante la campaña de las municipales tanto en Le Havre como en París.

Los rumores sobre un cambio de Gobierno aumentan y en París ya empiezan a hacer quinielas sobre quién se queda y quién se marcha del gabinete. Pesos pesados del Gobierno como Bruno Le Maire (Economía), Jean-Michel Blanquer (Educación), Olivier Véran (Sanidad) y Marlène Schiappa (secretaria de estado de Igualdad) probablemente seguirán en el Gobierno, según la prensa francesa. Está en duda si Macron sustituirá al ministro de Interior, Christophe Castaner, muy criticado.

«Un hombre de derechas»

Los nombres de Jean-Yves Le Drian, actual ministro de Exteriores, y de Richard Ferrand, presidente de la Asamblea Nacional, suenan estos días con fuerza en la capital como próximos inquilinos de Matignon.

Philippe -que proviene de la derecha y no es militante de La República en Marcha (LREM), el partido de Macron- ya fue alcalde de Le Havre entre 2010 y 2017. Macron le nombró primer ministro en mayo de 2017. «Soy un hombre de derechas», reconoció al asumir el cargo Philippe, que es considerado conservador moderado.

La popularidad de Philippe ha subido durante la crisis del coronavirus. A nivel nacional es más popular que el presidente. Mientras Macron perdió un punto de popularidad en el último barómetro mensual de Ifop-Journal du Dimanche, Philippe subió cuatro puntos. El 50% de los franceses se muestran satisfechos con la gestión del primer ministro, frente al 38% que aprueban la de Macron. Doce puntos de diferencia. Los franceses destacan la «valentía» de Philippe y que ha hablado con franqueza durante la gestión de la crisis sanitaria. Quiso ir más despacio que Macron en la desescalada.

El hecho de que Philippe sea más popular que Macron hace a muchos preguntarse si no es mejor tenerlo cerca, que fuera del Gobierno, en caso de que éste sueñe con el Palacio del Elíseo. «Philippe no será candidato en 2022 contra Macron», aseguró recientemente a la cadena TMC el eurodiputado Gilles Boyer, amigo del primer ministro. Por ese lado, parece que Macron podrá, de momento, respirar tranquilo.

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