Al igual que el resto de micronutrientes, la vitamina D es indispensable para mantener un estado de salud óptimo, ya que ayuda al organismo a absorber el calcio presente en ciertos alimentos y es vital para el sistema muscular. En este sentido, «los músculos requieren esta vitamina para el movimiento y los nervios la necesitan para transmitir mensajes entre el cerebro y cada parte del cuerpo», explican desde los National Institutes of Health (NIH) de EE.UU.

Los quesos concentran también una importante cantidad de vitamina D, por lo que es buen alimento para el confinamiento. Lo normal es que las versiones desnatadas tengan menor cantidad.

Por otro lado, esta vitamina ayuda al sistema inmunológico a la hora de combatir infecciones provocadas por microorganismos como virus o bacterias. Su papel es esencial para el sistema nervioso, muscular e inmunitario, por lo que un déficit podría conducir «a una pérdida de densidad ósea, lo que puede llevar a sufrir osteoporosis y fracturas», subrayan en MedlinePlus

La carencia de este nutriente puede causar otras afecciones como el raquitismo en la población infantil, la osteomalacia en las personas adultas, debilidad muscular o enfermedades reumáticas.

¿Cómo incrementar esta vitamina en el cuerpo?

Existen varias formas de obtener la vitamina D diaria que necesita nuestro cuerpo, aunque la principal fuente es la exposición solar. La piel se encarga de producir vitamina D al estar en contacto directo con la luz solar y, a nivel general, se necesitan entre 10 y 20 minutos de exposición en verano y dos horas en invierno para sintetizar la cantidad necesaria para el cuerpo.

Sol, luz solar

Por otra parte, se puede obtener vitamina D a través de la dieta y de la ingesta de suplementos. Algunos alimentos contienen este micronutriente de forma natural, entre los que destacan los siguientes:

  • Pescados grasos como el salmón, el atún, la caballa, la dorada o la palometa.
  • Huevos. La mayor concentración se encuentra en la yema y, además, son fuente de proteínas y de otros micronutrientes como el fósforo.
  • Lácteos como el queso, la leche o el yogur
  • Champiñones, setas u otro tipo de hongos
  • ​Carne de vacuno como el hígado
  • ​Algunos cereales y zumos, así como bebidas a base de soja, contienen vitamina D agregada.

Esta vitamina también se puede encontrar en multivitamínicos, en alimentos fortificados y en suplementos dietéticos. La mejor opción si crees que padeces un déficit de vitamina D es consultar al médico qué productos son más adecuados, la cantidad necesaria y la frecuencia con la que debes tomarlos.