La primera vacuna europea contra la Covid-19 de una sola dosis llegará a España, desarrollada por Janssen, filial de la farmacéutica estadounidense Johnson & Johnson, y se suma a las otras tres (de Pfizer, Moderna y AstraZeneca) que se están administrando en los países de la Unión Europea.

Esta vacuna monodosis recibió luz verde por Bruselas tras una evaluación «exhaustiva» que ha permitido concluir que los datos sobre la vacuna son «sólidos y cumplen los criterios de eficacia, seguridad y calidad».

Esta autorización podría suponer un impulso importante para los planes de vacunación en España -ya no solo por añadirse una vacuna más a la estrategia, sino por el hecho de que se requiera un solo pinchazo- y acercarse así al objetivo de tener al 70% de la población vacunada en verano. «Esta vacuna va a agilizar muchísimo el ritmo de vacunación por cuestiones de logística», aseguró el pasado 18 de febrero la ministra de Sanidad, Carolina Darias.

Según los estudios, la monodosis de Johnson & Johnson no produce efectos graves, puede administrarse a personas de cualquier rango de edad (mayores de 18) y su almacenamiento a temperaturas relativamente suaves facilitará la distribución entre la población. Ahora bien, ¿qué se sabe a día de hoy acerca de este suero?

Eficaz en todas las edades, efectos leves y fácil conservación

Tras un ensayo clínico que involucró a más de 44.000 personas de Estados Unidos, Sudáfrica y países de América Latina, concluyeron que la vacuna de Janssen es eficaz frente al virus en personas de más de 18 años.

Para el estudio se inoculó la vacuna a una mitad de los voluntarios y una inyección de placebo a la otra mitad, identificándose una reducción del 67% en el número de casos sintomáticos de coronavirus a las dos semanas de inyectarle la vacuna (116 casos de las 19.630 personas que la recibieron). Es decir, que puede concluirse que la vacuna ofrece una eficacia del 67% a los 14 días de haberse administrado.

Esa eficacia, además, aumenta si se considera la gravedad de la enfermedad, pues es superior al 85% en la prevención del desarrollo de una infección por Covid-19 grave y evita al 100% las muertes (no se ha registrado ninguna durante los ensayos). En cuanto a los efectos secundarios, el estudio no revela haber detectado ninguno de especial gravedad y los que surgieron desaparecieron, por lo general unos días después de la vacunación. Los más comunes fueron leves, como dolor en el lugar de la inyección, cansancio, náuseas y dolor de cabeza, entre otros.

La eficacia de la vacuna de Janssen ante una infección por COVID-19 grave.
La eficacia de la vacuna de Janssen ante una infección por COVID-19 grave.
EMA

Una vacuna que podría ser universal

Para Pere Joan Cardona, investigador del Servicio de Microbiología del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, el anuncio es una excelente noticia. «Los resultados son muy interesantes y se añade al arsenal», afirma. Según explica a 20minutos, las vacunas basadas en adenovirus como la de Janssen, o la de AstraZeneca y la vacuna rusa ‘Sputnik V’- «son más fáciles de transportar» por sus condiciones de conservación. Según consta en el informe de la EMA, una vez sacada del congelador, la vacuna (viales de cinco dosis), puede conservarse entre 2 y 8 grados centígrados durante tres meses. Esto, asegura el microbiólogo, hace que este tipo de vacunas sean más susceptibles de convertirse en «universales».

Propiedades de la vacuna de Johnson & Johnson.
Propiedades de la vacuna de Johnson & Johnson.
Carlos Gámez

«El único problema que tienen las vacunas de adenovirus es que se pueda producir un bloqueo de los propios anticuerpos que tengan algunas personas por infecciones pretéritas. De hecho, por eso la de Oxford/AstraZeneca utiliza un adenovirus de chimpancé, para evitar eso», apunta.

Aquí entraría un debate que ha estado encima de la mesa en los últimos meses y que contempla la posibilidad de combinar vacunas para aumentar su efectividad. «Por ejemplo, la de Janssen y la de Oxford se pueden complementar, también sucede con la rusa. Esto indica que en un futuro podrán hacerse combinaciones, lo que abre muchas posibilidades a la hora de reforzar la inmunidad si hace falta», asevera. No obstante, señala que este asunto «se irá viendo», pues todavía hay que investigar más a fondo sobre el asunto. «Ahora empieza el trabajo de hacer combinaciones y ver cómo se comporta la respuesta inmune», añade.

¿Cómo funciona?

Las tres vacunas nombradas (Janssen, AstraZeneca y Sputnik) se valen de un adenovirus para garantizar la inmunidad, lo que las diferencia de las de Moderna y Pfizer, que usan ARN mensajero. ¿Cómo funcionan entonces este tipo de vacunas?

El suero está compuesto por un vector de adenovirus (tipo 26) que codifica la proteína S, encargada de abrir la puerta al virus para que se introduzca en las células humanas. «El adenovirus en sí no es replicativo, por tanto, no es peligroso en absoluto. De hecho, es una técnica que se ha utilizado contra el cáncer de manera bastante amplia y en otras vacunas», especifica Cardona.

Así, «lo que se hace es pinchar en el músculo, donde se genera una cierta reacción inflamatoria que permite que las células presentadoras de antígenos vayan inmediatamente ahí y ‘engullan’ al adenovirus», explica el microbiólogo. Al entrar en contacto con esa célula fagocítica (la que se dedica a presentar antígenos), ésta aprende a generar la proteína S, que es presentada al sistema inmune para que produzca en gran escala linfocitos B, que son los que van a generar los anticuerpos. Estos anticuerpos, que se liberarán al corriente circulatorio, son los capaces de neutralizar a los futuros virus que puedan entrar y, por tanto, proteger al organismo.

«Lo que estamos viendo es que es capaz de neutralizar a las variantes»

«Es un mecanismo muy fino y realmente elegante», asegura Cardona, quien considera que «dentro de los diseños de vacunas, probablemente sea el más eficiente» porque tiene la característica de que se genera la proteína clave del coronavirus y, por tanto, es más probable que se genere una respuesta policlonal que se active, de igual modo, con las diferentes variantes. «Lo que estamos viendo es que, aunque haya variantes (como la sudafricana, que parece necesitar más anticuerpos), sí que es capaz de naturalizarlas», destaca.

Este mecanismo, junto con el de ARN, es de los mejores, según reitera el microbiólogo. «Lo que pasa es que el ARN tiene el problema de que es muy inestable y se necesita esa cadena de frío tan brutal, lo que dificulta la posibilidad de universalizarse. En cambio, las de adenovirus tienen ese potencial de que se puedan repartir por todo el mundo», asegura.

Perfil similar a la de AstraZeneca

Sabiendo esto, una pregunta común que puede surgir es: ¿si usa el mismo mecanismo que la de Oxford/AstraZeneca, pueden producirse los mismos efectos secundarios que se han notificado en las últimas semanas?

«El tema de que no se utilizara para mayores de 55 años fue por el diseño del ensayo clínico de Oxford, ya que hubo un error ‘feliz’ en la dosis, porque se vio que dando menos cantidad funcionaba mejor. No obstante, esto solo se demostró en menores de 55 años, y por casualidad», explica el microbiólogo. Según señala, esa es la razón por la que hubo reticencias por parte de muchos gobiernos a utilizarla en personas mayores de 55 años, «porque no había evidencia». «Pero ahora sí que la hay», apunta, añadiendo que en Reino Unido se ha utilizado en mayores de 55 años y resulta ser protector, por lo que «no es un asunto problemático». De hecho, el investigador se atreve a reconocer que cree que se va a producir una rectificación con respecto a la edad adecuada para suministrar la de AstraZeneca, «ahora que hay más evidencia».

«El hecho de que tenga más o menos reacción es controvertido. Yo aquí, hasta que no tengamos un buen informe, no me atrevería a decir que una genera más toxicidad que la otra. Las dos, en todo caso, tendrían el mismo perfil», asevera.