«Ha perdido su batalla contra un cáncer de mama metastásico». Esta declaración a ‘TMZ’ de una fuente cercana a la familia de Olivia Newton-John anunciaba la muerte de la prestigiosa actriz a los 73 años. La artista británico-australiana, popular mundialmente por su papel como Sandy en la película Grease, llevaba 30 años luchando contra el cáncer.

Fue diagnosticada por primera vez de cáncer de mama en 1992 y en segunda ocasión en 2013, siendo capaz de vencer a ambos tumores. Sin embargo, el tercer diagnóstico en 2017 fue mucho más grave que los anteriores. Se trataba ya de un cáncer de mama con metástasis en los huesos que, tristemente, no pudo superar.


Los actores John Travolta y Olivia Newton-John, vestidos como sus personajes de 'Grease'.

Qué es el cáncer de mama metastásico

El significado de «metástasis» en la RAE deja clara la gravedad que implica esta palabra: «propagación de un foco canceroso en un órgano distinto de aquel en que se inició». Por ello, si hablamos de un cáncer de mama metastásico, nos referimos a uno de los más mortíferos y complicados.

Tal y como señalan desde Breastcancer.org, cuando se diagnostica esta enfermedad es porque el cáncer ya se ha esparcido fuera de la mama hacia otras partes del cuerpo, con tendencia a hacerlo hacia los huesos, los pulmones, el cerebro o el hígado. Por ende, también se le llama cáncer de mama en estadio IV o cáncer de mama avanzado.


Viruela del mono.

Este esparcimiento es el resultado de la separación de las células del tumor primario, las cuales se desplazan por otras partes del cuerpo a través del torrente sanguíneo o del sistema linfático. Estas se pueden asentar y crecer en otra parte del cuerpo, provocando la expansión de la enfermedad.

Es habitual que el cáncer de mama metastásico se diagnostique a un paciente que ya haya tenido previamente un cáncer de mama en un estadio inicial, o incluso que haya superado un tumor con anterioridad, como es el caso de Olivia Newton-John. A esta situación se la conoce como «recurrencia metastásica», según explican desde ‘Cancer.net’.

Síntomas del cáncer de mama metastásico

Los síntomas varían en función de dónde se ha producido de la metástasis. Si esta se ubica en los huesos, es común sufrir dolor de huesos, de espalda, cuello o articulaciones, así como hinchazón y fracturas óseas.


Hay muchas patologías, más allá del cáncer, que pueden provocar alteraciones en las mamas.

Si la metástasis es cerebral se asocia con dolor de cabeza, mareos, náuseas, convulsiones, confusión, pérdida del equilibrio y cambios de personalidad. En el caso de que la propagación de las células cancerosas haya afectado a los pulmones, el paciente sufrirá falta de aire y tos seca constante, mientras que la metástasis en el hígado provocado color amarillo en la piel y en los ojos, sarpullidos, hinchazón o dolor en el vientre, pérdida del apetito y náuseas.

La fatiga, los vómitos y la pérdida de peso son otros síntomas de alerta. No obstante, cabe señalar que no todas las personas sufren estos síntomas y que, a pesar de tener un cuadro sintomatológico similar, este puede deberse a otra enfermedad. Se recomienda siempre acudir al médico si se padecen estos síntomas.