La vacuna contra la Covid desarrollada por la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca se ha convertido este lunes en la tercera en anunciar los resultados preliminares de la fase 3 de sus ensayos, que muestran una eficacia del 70,4%. Unos datos que contrastan con la efectividad del 95% mostrada por los preparados producidos por las compañías Pfizer y Moderna, aunque antídoto británico es más barato y fácil de conservar.

El laboratorio mAbxience, en las afueras de Buenos Aires (Argentina), elegido por AstraZeneca para la producción en Latinoamérica de su vacuna contra la COVID-19.

Tal como ha publicado AstraZeneca en un comunicado, su vacuna, llamada AZD1222, consta de dos dosis con un mes de diferencia y ha mostrado un 90% de eficacia con media dosis en un grupo de estudio y un 65% de eficacia tras la segunda dosis en otro grupo de análisis, lo cual lleva a la compañía a anunciar una eficacia media del 70,4%

Cabe recordar en este sentido que la eficacia media de la vacuna de la gripe ronda entre el 50 y el 60%. Esto significa que casi la mitad de la población a la que se le administra la vacuna de la gripe no queda realmente protegido frente a la infección.

La compañía Pfizer fue la primera en anunciar sus datos de efectividad. En un primer momento comunicó que su vacuna protegía al 90% de los casos analizados, aunque posteriormente aumentó este porcentaje al 95%, justo la misma cifra que Moderna había anunciado días después del comunicado de Pfizer.

Ventajas

Al margen de la eficacia que, de momento -y a falta de que los datos sean publicados en una revista científica para ser revisados por pares-, arrojan las tres vacunas que se han colocado a la cabeza de esta carrera por encontrar un antídoto contra la pandemia que ya se ha cobrado casi 1,4 millones de vidas en todo el mundo, el remedio desarrollado por AstraZeneca presenta dos ventajas frente a sus competidoras.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

En primer lugar, la compañía británico-sueca se ha mostrado comprometida en todo momento por facilitar un acceso «equitativo» y «global» de su vacuna, y está muy concienciada con su distribución «sin ánimo de lucro» incluso en los países con menor capacidad económica.

Otra de las ventajas que presenta la vacuna de Oxford y AstraZeneca es que esta admite ser manipulada, transportada y almacenada a entre 2 y 8 grados centígrados, es decir, la temperatura de un frigorífico convencional, durante al menos seis meses. Cabe recordar en este sentido que la vacuna de Moderna también necesita este frío muy fácil de conseguir, sin embargo la de Pfizer anunció que para ser transportada y almacenada necesitaba temperaturas extremas de entre -70 y -80 ºC, un «hándicap solventable» para los expertos.

Diferentes métodos

Otra diferencia entre estas tres vacunas es el método que utilizan para conferir inmunidad. Mientras que Pfizer y Moderna comparten la misma técnica y representarán a la primera generación de las vacuna basadas en el ARN mensajero -una técnica que consiste en inocular el código genético que porta el virus en su interior, protegido simplemente por un lípido-, la de AstraZeneca se basa en un utiliza un vector viral de chimpancé de replicación deficiente basado en una versión debilitada de un virus del resfriado común (adenovirus) que causa infecciones en los chimpancés y contiene el material genético de la proteína ‘spike’ (espiga) del virus SARS-CoV-2.

Entonces, si Pfizer y Moderna se basan en la misma técnica, ¿por qué una necesita temperaturas más bajas que otra? La científica del Instituto de Parasitología y Biomedicina ‘López – Neyra’ del CSIC, Matilde Cañelles López, explicó a 20minutos que la razón se halla en la concentración de RNA de ambas vacunas: «La de Moderna tiene más de tres veces más de RNA (que la de Pfizer), por eso, aunque se degrade una parte, finalmente sigue siendo efectiva».

«Un paso más cerca»

En cuanto al número de dosis, las tres vacunas de momento han anunciado que funcionan con dos inyecciones. Respecto a la de Oxford, esta última semana precisamente se supo que es efectiva y segura en todos los grupos de edad y que ha generado menos reacciones adversas entre los voluntarios de más edad que entre los jóvenes, según los datos de la fase II de los ensayos clínicos, publicados en la revista científica The Lancet.

Sarah Gilbert, profesora de vacunología de Oxford y responsable del proyecto, ha declarado que el anuncio de este lunes «nos sitúa un paso más cerca del momento en que podremos usar las vacunas para poner fin a la devastación causada por la Covid-19«. «Continuaremos trabajando con los reguladores (que deben autorizar la vacuna). Ha sido un privilegio ser parte de un esfuerzo multinacional que recogerá beneficios para todo el mundo», afirmó.