Desde que comenzó la pandemia causada por el coronavirus, son muchas las medidas que se han tomado para detener los casos de contagio. Así, se ha tomado conciencia poco a poco de la importancia de mantener un mayor distanciamiento interpersonal. 

Dos mujeres chocan los codos para saludarse.

En el transporte público, en los bares y restaurantes o, incluso, en la calle se trata de mantener una mayor distancia entre las personas, evitando las aglomeraciones y los lugares concurridos. 

Este distanciamiento se ha traspasado también a la forma de saludar, sobre todo, en los países occidentales donde el contacto físico es fundamental para llevar a cabo los saludos tradicionales, tales como el apretón de manos o los dos besos en las mejillas.

Estos se han sustituido, en un principio, por el choque de codos, aunque ahora se aconsejan saludos donde disminuya aún más el contacto físico como, por ejemplo, el choque de manos en el aire o el choque de pies. 

Sin embargo, muchos países ya poseían antes de la pandemia saludos en los que no se necesita ningún tipo de contacto físico. Estas formas de saludar se dan, sobre todo, en países asiáticos como China o Japón.

Saludos sin contacto físico en otros países

En la India o Nepal, el saludo tradicional se hace mediante el gesto mudra, acompañado de la palabra namasté. Consiste en unir las dos manos apuntando hacia arriba. Este saludo transmite respeto hacia la otra persona y se cree que protege a la persona que lo realiza con sinceridad, tal y como explica National Geographic. En el mundo occidental, este gesto se utiliza en otros contextos, por ejemplo, al final de las clases de yoga. 

Tailandia es otro de los países que tienen un tradicional saludo sin contacto físico. Es el wai, que consiste en inclinar levemente la cabeza con las manos unidas, un saludo que proviene de la influencia del hinduismo y el budismo. Este gesto también se da en las actuaciones de baile o para pedir disculpas.

En Japón, el saludo tradicional consiste en una reverencia no verbal, una forma de saludar que proviene de China y que, en un principio, se usaba solo entre la clase noble, aunque después tomó importancia entre la clase guerrera y, posteriormente, entre los plebeyos. El grado en el que se inclina la cabeza tiene mucha importancia: para saludar, basta con estar doblado 15 grados respecto a la cabeza, mientras que para honrar a alguien superior o saludar a un cliente, hay que inclinarse unos 30 grados. Para mostrar tu dolor, respeto o disculpas, 45 grados. 

En Zambia, el saludo habitual es el apretón de manos, aunque también se puede saludar ahuecando las dos manos y dando dos palmadas, acompañado este gesto con la palabra mulibwanji, que significa hola, o mwakabwanji, que significa buenos días. Para presentaciones, como por ejemplo, al conocer a los suegros, se ahuecan las manos y hay que ponerse de cuclillas para dar las palmadas. 

Por otro lado, el salaam del islam también es otra forma de saludo de la que pueden existir diferentes variaciones de los gestos que acompañan a la frase as-salamu alaikum, que significa «la paz esté con vosotros». De hecho, aunque es muy común dar un apretón de manos, un abrazo o besos en las mejillas, el contacto físico no es obligatorio. Muchos musulmanes colocan la mano derecha sobre el corazón como saludo.