virus de la sida, VIH

Virus de la sida, en una imagen de Wikipedia.
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Investigadores del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) han descubierto una nueva mutación que confiere protección frente a la infección por VIH. La alteración genética, situada en el gen de transportina 3, es la segunda descrita que defiende contra el virus. La primera, revelada hace ya dos décadas, se halló en el receptor de entrada al virus CCR5.

La transportina 3 es una proteína celular que se encarga del transporte de proteínas entre el citosol (parte del citoplasma celular sin los orgánulos y el núcleo) y el núcleo de la célula, y que lleva tiempo en la diana de la comunidad científica. Hace más de 10 años, en 2008, una serie de publicaciones científicas demostró que esta proteína es esencial para la infección por el VIH.

En años posteriores, investigadores de los hospitales Vall d’Hebron de Barcelona y La Fe de Valencia describieron que pacientes con una enfermedad muscular rara, conocida como miopatía de cinturas tipo 1F (afecta a una única familia en España e Italia), eran portadores de una mutación en el gen de la transportina 3.

Los investigadores de la Unidad de Inmunopatología del Sida del ISCIII propusieron a partir de este hallazgo la hipótesis de que, debido a dicha mutación, los pacientes afectados serían resistentes a la infección por el VIH. Ahora, esta hipótesis ha sido confirmada, tal y como detallan en un artículo en la revista ‘Plos Pathogens’, donde describen el mecanismo que genera esta ‘inmunidad’.

La transportina 3 actúa a varios niveles en el ciclo del VIH, el transporte citosólico de la cápside, el transporte al núcleo y la integración del genoma del virus en el ADN celular. Los resultados obtenidos sugieren que el transporte al núcleo y la integración se encuentran «significativamente alterados» en los pacientes portadores de esta nueva mutación.

Según los científicos del ISCIII, este descubrimiento permite comprender el proceso de infección y cómo el VIH alcanza el núcleo celular, y también explicar por qué la mutación en transportina 3 origina la enfermedad muscular en los pacientes, ya que entre las proteínas que transporta se encuentran factores que regulan la expresión y procesamiento de proteínas musculares.

«Nos encontramos ante una situación excepcional, en una frontera común entre enfermedades raras y enfermedades infecciosas. La transportina 3 mutante está implicada en dos enfermedades: origina una distrofia muscular hereditaria y protege frente a la infección por el VIH. Si logramos entender los mecanismos subyacentes, podríamos diseñar estrategias farmacológicas y de terapia génica para, por una parte, bloquear la infección por el VIH en linfocitos, y, por otra, anular la acción de la transportina mutante a nivel muscular y mejorar así los síntomas de la enfermedad», explica el jefe de la Unidad de Inmunopatología del Sida en el Centro Nacional de Microbiología, Pepe Alcamí.