¿Alguna vez te has sentido como un fraude? ¿Te cuesta aceptar tus logros como algo que has conseguido en base a tus propios méritos? El estudio, The Impostor Phenomenon, explica que hasta un 70% de las personas, en algún momento de sus vidas, han experimentado el síndrome del impostor. Pero, ¿se puede dar el Síndrome del Impostor en niños?

El síndrome del impostor se gesta en la infancia

A pesar de que este síndrome se suele detectar en adultos, debemos tener en cuenta que ya los niños pueden manifestar algunas de sus características. Esto se debe a que este síndrome del impostor en niños se empieza a desarrollar desde la más temprana edad por las expectativas y las comparaciones que se pueden hacer.

Las expectativas hacen mucho más daño del que podemos pensar. Todos reconocemos a esos niños que lloran porque han sacado un 6 en una asignatura en lugar de un 8, lo que demuestra que en casa esperan más de él. Esto va creando dentro de los niños una sensación de «no estoy a la altura» y a pesar de los esfuerzos que hagan terminarán sintiéndose no merecedores de lo que consigan alcanzar.

Por otra parte, son la competencia y comparaciones las que también pueden ir gestando este síndrome. Hay que tener mucho cuidado con ellas, ya que puede haber confrontaciones entre hermanos o con compañeros de clase.  Esto solo provocará una sensación de «no soy suficiente» cuando los demás consigan más que los niños.


Publican un cuento infantil para ayudar a los más pequeños a detectar la ansiedad

Las altas capacidades y el síndrome del impostor en niños

Si analizamos los ejemplos anteriores desde una cierta perspectiva, nos damos cuenta de que sentirse inferior es tan solo un pensamiento que alimentan esas expectativas y comparaciones que se hacen en la infancia. Los niños pueden empezar a manifestar tristeza, agobio, frustración y otras emociones que cargarán a sus espaldas incluso en la edad adulta.

Pero, hay algo que sorprende y es que el síndrome del impostor en niños también tiene un especial vínculo con aquellos niños diagnosticados con altas capacidades. Se trata de niños que tienen un coeficiente intelectual mayor que la media y que, a pesar de esto, se sienten un fraude. De nuevo, aquí van a estar presentes las expectativas que probablemente tienen sus padres y que ejercen una presión sobre estos niños que no saben gestionar.


Claudia, la niña granadina de dos años que escribe poemas y toca el piano.

Una errónea interpretación de lo que en realidad ocurre

Cuando el síndrome del impostor en niños aparece, estas jóvenes personitas empiezan a interpretar todos los logros que alcanzan como una suerte, en lugar de algo que han conseguido en base a sus logros. Esto es muy peligroso. Los niños comenzarán a pensar que lo que obtienen es fruto de algo externo que nada tiene que ver con sus habilidades y esto les puede generar una falta de autoestima muy grave.

Conviene tener mucha precaución con el Síndrome del Impostor en niños, ya que es muy difícil deshacerse de él sin ayuda profesional. Es por esto por lo que en aquellos casos en los que los padres detecten frustración por no llegar a una nota más alta, dificultad para aceptar los propios logros, etc., quizás sea el momento de hacer todo lo posible por solucionar esto.

Bibliografía

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