Estimado Lector,

En lo que al coronavirus respecta, la guerra informativa continúa. Y es que todavía hay una abrumadora mayoría de medios de comunicación que sigue sembrando el pánico a diario.

No obstante, es importante señalar -quizá usted también se haya percatado- que en la actualidad se habla menos del número de muertes y del número de personas en cuidados intensivos o con soporte vital debido a la Covid-19.

Desde hace tiempo la atención se centra en los diagnósticos, es decir, en los contagios. Y efectivamente estos continúan aumentando exponencialmente.

Sin embargo, esto resulta bastante lógico si pensamos que las pruebas, imposibles de hacer hace unos meses, son cada vez más accesibles. De hecho, se requieren ese tipo de test todo el tiempo, incluso para acceder a ciertos puestos de trabajo.

Muchos miembros de mi familia han tenido que hacerse una prueba por estas u otras cuestiones, y eso a pesar de que no mostraban ningún síntoma.

Este hecho, a escala de todo un país y contando encima con los resultados erróneos (las pruebas no son 100% fiables), hace lógico que se detecten cada día cientos -e incluso miles en caso de rebrotes- de personas portadoras del virus por cada cien mil habitantes.

Portadoras, que no enfermas. Pero eso parece que no importa.

¿Cuáles son las cifras de muertes por coronavirus?

En las últimas semanas estamos viendo también un aumento en las muertes por coronavirus en muchos países. Aun así, estas cifras en ningún caso siguen la evolución ni alcanzan el número de las registradas en primavera, durante la primera ola de la pandemia.

Aquella vez, la aparición de los primeros casos fue seguida rápidamente (en ocasiones en muy pocos días) por un aumento espectacular en el número de fallecimientos (casi mil a comienzos de abril en nuestro país).

Eso no tiene nada que ver con lo que está sucediendo ahora.

Se han disparado los contagios, con picos mucho mayores incluso que durante la primera ola, pero los fallecimientos afortunadamente no aumentan del mismo modo.

Aquí van dos gráficos actualizados a día 16 de octubre que le permitirán comprobarlo.

El primero muestra la evolución del número de nuevos casos detectados en España desde que comenzó la pandemia, mientras que el segundo muestra la evolución diaria de los fallecimientos.

El primero:

El segundo:

¿Ve la diferencia? Los nuevos casos que se detectan están disparados, mientras que las de fallecidos, frente al tsunami ocurrido en primavera, presentan unas cifras mucho más bajas.

De hecho, el día 2 del pasado mes de abril las muertes registradas fueron 961, mientras que el último día de este recuento, el 16 de octubre, las muertes contabilizadas fueron 222.

Ambos gráficos están sacados de la página web Worldometers, la cual maneja datos recogidos directamente de los sistemas oficiales de recuento de cada país (otra historia es ya fiarse o no de los datos que facilitan las autoridades sanitarias…).

Si lo desea, aquí puede consultar la evolución día a día de estas y otras variables relativas a la pandemia tanto en España como en el resto de países del mundo (la página está exclusivamente en inglés).

¿Cómo se explican estos datos?

Las cifras no mienten: en las últimas semanas los contagios por coronavirus sí se han disparado, pero las muertes no.

¿Por qué? ¿Qué es lo que lo explica?

Por supuesto, que conocemos mejor a la Covid-19, la enfermedad que causa el SARS-CoV-2, y que la tratamos de forma más eficaz (aunque la Organización Mundial de la Salud -OMS- pretenda ahora poner en duda la efectividad de prácticamente todo cuando se está haciendo contra el coronavirus).

También cuenta el hecho de que la mayoría de los contagios se producen en personas más jóvenes y sanas, lo que evita que la enfermedad curse con síntomas graves (lamentablemente, los datos reflejan que también siguen contagiándose demasiadas personas mayores y debilitadas que no consiguen superar la enfermedad).

Y, asimismo, influye la probable disminución en la virulencia del propio virus. Es decir, que tal y como predijeron algunos expertos, el virus podría estar intentando aumentar su capacidad de contagio y, para ello, se vuelve menos agresivo, menos letal.

Eso es lo que explicaría que no solo en nuestro país sino en toda Europa la mortalidad del virus haya descendido notablemente respecto a la primavera.

Por ejemplo, aquí están los gráficos de algunos países de nuestro entorno.

Este es el de Francia:

Italia:

Alemania:

Bélgica, que algunos medios han llegado a tildar de “devastada”:

Suiza:

Reino Unido (otro país con elevados índices de contagio en los últimos días):

Suecia, que recordemos fue muy criticada porque en un primer momento no impuso confinamiento alguno a su población:

Una forma insana de informar

Hay muchos aspectos censurables en la forma en la que los medios de comunicación de masas y las autoridades sanitarias comunican los datos de la pandemia.

Sin embargo, lo más preocupante de todo -por malsano y por la angustia innecesaria que genera- es que día a día se siga repitiendo el número acumulado de muertes desde el inicio de la crisis sanitaria.

No se mencionan siquiera otros datos que acerquen a los ciudadanos a la perspectiva de que hay más contagios, pero muchas menos muertes que en primavera.

Por desgracia la población de riesgo sigue estando en riesgo y debe cuidarse más que nunca, pero dado que hay enormes variaciones en la tasa de mortalidad (y que en algunos casos hasta el 90% de las muertes se produjeron solo entre marzo y abril), parecería bastante más revelador y honesto hablar del número de muertes por mes o por trimestre.

Eso ayudaría a tener otra visión más clara y certera del momento que atravesamos y a combatir el miedo paralizante que sufren algunas personas.

Pero lo cierto es que he buscado concienzudamente y apenas se encuentran informaciones acerca de esta realidad. Y esto, en mi opinión, revela una forma de manipulación.

La trampa de las estadísticas

A estas alturas todos sabemos que se puede lograr que las estadísticas digan exactamente lo que uno quiere que digan.

Imagine que nunca pusiéramos los contadores a cero, por ejemplo, al hablar de accidentes de tráfico, del cáncer o de la vejez. Los titulares serían un escándalo: “¿Sabía que ha habido X millones de muertes en carreteras desde 1970?

Si fuésemos aumentando esa cifra cada vez que tiene lugar un accidente, viviríamos con los pelos de punta permanentemente.

Y lo mismo con el cáncer. Cada día se producen en España 300 fallecimientos por su causa. Imagine por un momento que cada día dieran en el telediario el número de muertes debido al cáncer del día anterior y el acumulado en los últimos 50 años… ¡El miedo a sufrir esta enfermedad nos paralizaría!

No trato bajo ningún concepto de restar importancia a las muertes que día a día se suceden a causa del coronavirus. Cada vida perdida esconde un drama humano, y no seré yo quien diga lo contrario.

No obstante, no deja de parecerme adecuado echar un ojo a este tipo de gráficos de vez en cuando.

¿Auguran algún tipo de cataclismo sus cifras? ¿El fin del mundo?

Yo permaneceré atento a estos datos y, créame, le avisaré si la tendencia vuelve a dispararse.