En las relaciones de pareja suelen surgir muchas dudas cuando uno de sus miembros consume pornografía. Las más frecuentes suelen girar en torno a si la pareja necesita ver este tipo de contenido porque ya no siente deseo o porque se encuentra insatisfecha cuando mantiene relaciones sexuales. 

Esto es un claro indicativo de que el consumo de pornografía tiene una gran relevancia dentro de la relación de pareja, pero ¿de qué manera afecta a la sexualidad? Como vamos a ver, no siempre ver porno es negativo.

La pornografía puede beneficiar a la relación de pareja

La pornografía, sin entrar en debates éticos sobre su elaboración, que sería otro tema, puede ser un componente muy erótico dentro de la relación de pareja. Tanto si se ve de forma individual como en conjunto, los vídeos pueden aumentar el deseo y «despertar la imaginación» como afirma el Equipo de Sexología del Grupo Doctor Oliveros.

También esto puede ocurrir cuando se ve pornografía de manera individual. De hecho, masturbarse sin la pareja puede contribuir a descubrir cosas nuevas que gustan y que, después, puede comunicársele al otro. Todo esto, contribuirá al enriquecimiento de la vida sexual y hasta puede reavivarla en el caso de aquellas relaciones que llevan muchos años juntos y han «perdido la pasión».

¿Cuándo la pornografía no es buena?

La pornografía puede afectar a la relación de pareja cuando en lugar de verla como una forma de despertar la imaginación, se toma como una verdad. Esto puede «generar expectativas poco realistas de desempeño sexual entre hombre y mujeres», explica el Equipo de Sexología del Grupo Doctor Oliveros.

Cuando esto sucede las relaciones de pareja pueden volverse frustrantes al no conseguir lo que se ve en los vídeos xxx. Además, es habitual que esto derive en problemas sexuales, como disfunciones eréctiles, eyaculación precoz o anorgasmia, entre otros, que pueden dañar la relación de pareja.

Sin embargo, esto no es lo peor. La autoestima será cada vez más baja, los problemas sexuales aumentarán y la satisfacción sexual descenderá. Es por esto por lo que conviene no tomar la pornografía como una forma de comparar el desempeño sexual, sino como una herramienta para aumentar el deseo.

El abuso del contenido pornográfico

El objetivo de ambos debe ser el mismo; cuidar, trabajar y fortalecer vuestra relación.

La pornografía puede afectar a la relación de pareja cuando se abusa de él. De hecho, algunas personas sufren adicción a ver vídeos porno. Esto provoca que prefieran masturbarse viendo un vídeo de estas características que no manteniendo relaciones sexuales con la pareja. Además, en estos casos, las expectativas provocan que el sexo real sea muy insatisfactorio.

Como bien explica el Equipo de Sexología del Grupo Doctor Oliveros, «la pornografía en sí misma no es el problema, sino el uso que se hace de este tipo de estímulo». Por eso, es un error considerar infidelidad que la pareja vea porno. Si se usa bien, el material pornográfico puede aumentar el deseo. 

¿Qué hacer si hay una preocupación porque la pareja vea porno o porque esta se haya obsesionado con este material y en las relaciones sexuales empiece a haber problemas? Acudir a un sexólogo. Este experto ayudará a la pareja a ver de una forma sana el porno y a utilizarlo a su favor, no para dañar su relación.