Los beneficios que aportan una nutrición saludable y una alimentación completa son muy numerosos además de importantes para un correcto funcionamiento del organismo y para desempeñar una vida activa y sana. Cada vez hay más gente que opta por unos hábitos nutricionales que cumplan unos mínimos estándares convenientes para la salud. 

Pancakes o tortitas americanas.

Pero para dar el salto a la vida y a la dieta sanas no solo basta con cambiar la rutina de compra y alimentación (aunque sea este el primer paso que haya que dar). Otro aspecto al que hay que prestar atención es la organización de los alimentos en la nevera y en la despensa.

Colocar de manera adecuada la compra en el refrigerador o la despensa además de revisar las latas y paquetes que hayan podido caer en el olvido de alguna estantería de la cocina es indispensable para poder organizar con soltura los menús semanales. Cuanto más fácil sea coger y ver todos los alimentos a disposición antes de cocinar menos pereza supondrá comer rico y sano. 

Para empezar a organizar esta parte de la casa, el Colegio Profesional de Nutricionistas y Dietistas de Aragón ha publicado en sus redes sociales cinco tips que ayudarán hasta a los más desordenados a lucir una nevera de revista: 

  1. Fechas de caducidad. Revisar que todos los alimentos (no solo los de la nevera) están dentro de la fecha de consumo indicada. 
  2. Ordenar. Hay que colocar primero, dentro de cada tipología de alimento, aquellos que caduquen antes para que su consumo sea preferente. 
  3. ​Paquetes abiertos. Es importante revisar que los alimentos cuyos paquetes estén abiertos se encuentren en óptimas condiciones de consumo. Conservar alimentos en mal estado puede acabar afectando a la calidad de otros productos con los que compartan balda en la nevera. 
  4. ​Que no haya dudas. Si se tienen dudas sobre el buen estado de un producto, es mejor desecharlo antes que cocinarlo. 
  5. Organización. Lo ideal es encontrar el método y sistema que mejor se adapte a cada uno. Por ejemplo, ordenarlo todo según tipologías de alimentos, según bricks, latas, paquetes… O, incluso, por uso y preparación: primeros, segundos, aperitivos…

Poner en orden la cocina, la despensa y la nevera es un modo de organizar también los hábitos de alimentación. También se pueden aplicar trucos para conservar durante más tiempo las frutas y las verduras o destinar cada estante del frigorífico a un tipo de alimento. Lo importante es encontrar el sistema que funcione para cada uno. 

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