La mascarilla dejará de ser obligatoria en las zonas al aire libre poco concurridas de Bélgica y la cuarentena preventiva será reducida de 14 a siete días para todas aquellas personas que no presenten síntomas en Covid-19, a partir del 1 de octubre y del próximo 25 de septiembre, respectivamente.

Así lo ha comunicado este miércoles la primera ministra belga en funciones, Sophie Wilmès, tras la reunión del Consejo Nacional de Seguridad (CNS), quien ha insistido que la reducción de la cuarentena a una semana será exclusivamente aplicable a las personas que no presenten síntomas, aunque hayan estado en contacto con un positivo en dicha enfermedad.

La nueva normativa especifica que, quien haya tenido ese tipo de contacto, deberá aislarse durante siete días y someterse a un único test de diagnóstico al quinto. En el caso de que tal individuo diese negativo podría abandonar la cuarentena pero si, por el contrario, el resultado fuese positivo, debería permanecer 7 días más en aislamiento social.

Por otro lado, a partir del viernes, Bélgica dejará de «prohibir» formalmente desplazarse a los países de la Unión Europea (UE) que Bruselas considera de alto riesgo, como España (salvo Tenerife), Holanda o Luxemburgo. Sin embargo, seguirá estando «muy desaconsejado» y, al regresar, se exigirá una cuarentena de siete días y un test al quinto, salvo a las personas que concurran menos de 48 horas en zonas de riesgo.

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Del mismo modo, el país ajustará su sistema de «burbuja social», con el que recomienda que cada individuo u hogar limite los contactos cercanos a otras cinco personas o casas por mes, considerando contacto cercano «estar cerca físicamente durante más de quince minutos sin mascarilla«.

A pesar del ablandamiento de estas medidas sanitarias, el Gobierno prosigue elaborando un «barómetro» de la epidemia a nivel provincial, regional y nacional basado «principalmente» en la evolución del número de hospitalizaciones para garantizar que el sistema sanitario no se sature, de forma que, «cuanto más se agrave la situación, más se endurecerán las medidas», avanzó Wilmes.

Todas las muestras llegan en unas neveras al laboratorio. Un técnico se encarga de meterlas en una campana donde extrae la prueba recogida. El proceso se realiza con protección extrema y sumo cuidado. Las muestras se introducen en un robot de limpieza para quitarles los materiales y suciedad que puedan contaminar los resultados. Después esta máquina es la que se encarga de buscar el coronavirus y analizarlo. En tan sólo una hora y 40 minutos vemos el resultado.

Asimismo, se habilitarán nuevos centros de diagnóstico, se aumentará la capacidad diaria de test y se acelerarán los plazos de comunicación de los resultados, que actualmente se encuentra entre las 72 horas.